Taylor Swift da un paso inédito para proteger su voz e imagen frente a la Inteligencia Artificial

La industria musical se encuentra en una encrucijada sin precedentes debido al avance de la Inteligencia Artificial generativa. En un ecosistema donde la voz y la identidad de los artistas pueden ser replicadas con alarmante precisión, las superestrellas están comenzando a tomar cartas en el asunto. La última en liderar esta defensa por los derechos de autor ha sido Taylor Swift, quien ha acudido a la oficina de patentes de Estados Unidos con un objetivo claro: blindar su identidad frente a los deepfakes y el uso fraudulento de la IA.

Según reportes recientes, la artista estadounidense ha registrado oficialmente tres elementos altamente representativos de su marca personal: dos cortes de voz y una icónica fotografía.

Las grabaciones y la imagen de la discordia

Los clips de audio patentados por TAS Management (una de las empresas que gestionan los activos de Swift) son breves pero inconfundibles. Se trata de las frases «Hey, it’s Taylor Swift» y «Hey, it’s Taylor», utilizadas por la artista para presentarse en plataformas como Spotify y Amazon Music durante el anuncio de su último disco, The Life of a Showgirl.

Por otro lado, la imagen registrada corresponde a una de las postales más famosas de su multimillonaria y extensa gira, The Eras Tour. En la fotografía, que también fue utilizada promocionalmente para su documental en Disney+, se la ve de pie ante un micrófono luciendo un body de lentejuelas en tonos azul y rosa, botas plateadas y empuñando una guitarra rosa.

Un precedente legal en la industria

El objetivo detrás de estas pequeñas patentes no es limitar el uso de esas grabaciones o fotos específicas, sino crear un escudo legal expansivo. Al registrar una muestra clara y representativa de su timbre de voz y su estética visual, el equipo de Swift busca que la Inteligencia Artificial encuentre barreras legales contundentes al intentar entrenar modelos que repliquen o falseen sus características para fines económicos, políticos o malintencionados (como los deepfakes de carácter pornográfico que la cantante ya denunció en el pasado).

Con este movimiento, Swift sigue los pasos de otras figuras del entretenimiento, como el actor Matthew McConaughey, quien recientemente patentó su famosa frase «Alright, alright, alright!» junto a clips de audio y vídeo, explorando nuevas vías legales que la legislación actual sobre IA aún no cubre de manera explícita.

Desde Abbey Road, observamos muy de cerca estos movimientos. El talento, la voz y la imagen de un creador son su mayor patrimonio. Mientras los gobiernos e instituciones internacionales trabajan (a paso lento) en regulaciones claras sobre el uso de la IA generativa, los artistas están demostrando que no esperarán sentados para proteger la esencia misma de su arte y su identidad.

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